CÍCULOS RESTAURATIVOS

Este es un espacio y un tiempo de apoyo a las familias para mejorar las competencias pedagógicas desde la reflexión, la autobservación y la experiencia. En estos tiempos más que nunca necesitamos dialogar sobre lo observado, lo vivido y lo sentido.

Nos sirve de guía la actitud y la metodologia de las Prácticas Restaurativas y los Círculos de Diálogo. El tratamiento de los temas va acompañado de materiales recomendados (lecturas, videos dinámicas de introspección...). Las sesiones favorecen la escucha activa, la observación y la expresión con diversos lenguajes. La herramienta principal es el Círculo de Diálogo y la fotografia-video.

Las sesiones son EN FAMILIA en atención online. Entre sesión y sesión la familia realizará las observaciones que aportarán nuevo material para la reflexión conjunta. En caso de solicitarlo, se formará un pequeño GRUPO DE FAMILIAS máximo 10 personas presencial.

CALENDARIO:
Miércoles de 19h a 20h.
De octubre a diciembre. Inscripción abierta
Aportación: 10€/sesión. Mínimo tres sesiones.

¿Qué dicen de nosotros?

“Al pensar en la experiencia de “Educar La Mirada” recuerdo a mi hijo libre para moverse desde sus primeros meses; como ha ido aprendiendo a darse la vuelta, a descubrir sus manos, a coger objetos, a levantar la cabeza estando boca abajo, reptar, sentarse, y ahora a gatear. Poder compartir estos descubrimientos a su altura, tumbada o sentada junto a él. El acompañamiento de Méme me ha ofrecido seguridad, comprensión de mis miedos como madre primeriza, también muchos momentos de ternura compartidos. Poder hablar de las dudas, de estos temores, en un ambiente muy tranquilo, seguro, armónico. Todo también muy intuitivo y, sobre todo, confiando en que mi pequeño puede ir aprendiendo a su ritmo, y que así afianza mucho mejor todos los procesos. ”

PAULA y J.“Seguridad y Comprensión de mis miedos como madre”

"L'experiència amb "La Mantita" a Educar La Mirada , la vaig començar quan la meva filla tenia 6 mesos i ara en té quasi 8 i segueixo en el projecte. Aquests dos mesos m'han estat molt útils sobretot per a tenir eines per a observar amb atenció la meva filla en el seu desenvolupament evolutiu i els seus aprenentatges i per tant anar posant les eines i recursos al seu avast per a què pugui seguir el seu propi camí evolutiu. M'ha permès una distància necessària entre les dues; d'una banda perquè tot i ser un nadó ara veig que necessita el seu propi espai a terra per al seu desenvolupament natural psicomotriu i lliure i de l'altra perquè jo també necessito certa distància i cuidar-me. Això vol dir que com a mare que ho vol fer "lo millor possible" de vegades em descuido de mi i això no ajuda en la nostra relació materno-filial.[...] També gaudeixo d'un temps comú amb altres mares i nadons que durant una estona practiquem i se'ns donen recursos per a relaxar el cos, la ment i això ajuda a adquirir més presència i des d'aquí poder observar millor les necessitats de la meva filla com també ella en detectar-me més descansada i tranquil·la també està més centrada en ella mateixa i les seves tasques a la mantita.

LAURA“Una distància necessària entre les dues”

[...] Aprendimos a observarla y, lo que es más importante para mí, aprendimos a dejarla crecer y descubrir el mundo por sí misma. Ahora es una niña [...] que muestra gran seguridad y confianza en sí misma y en nosotros. Aprendió a moverse en el suelo, a gatear, a escuchar voces, sonidos y a vernos a su altura. Se entusiasmó poniéndose de pie y siendo capaz de alcanzar nuestro espacio, ahora casi a nuestra altura. Durante este tiempo he sido consciente de detalles curiosos. En el ámbito espacial aprendió límites sin imposición, sus límites naturales. Y creo que el resultado es su prudencia en el movimiento. Me encanta verla, casi desde que empezó a andar, tanteando, probando, sintiendo que su pie está firme para dar sola el siguiente paso por una escalera. Jamás le prohibimos bajarla, le animamos y le acompañamos a hacerlo. Y nunca se lanzó por ellas. Cuando paseamos por la montaña va solita, camina, mira las piedras, tropieza y siente que tal vez el siguiente tramo es difícil y pide la mano para seguir. Después, el consabido “ahora yo solita” y seguimos caminando. Tiene carácter y defiende su espacio y su identidad. Es Alma, lo tiene claro (no deja que le llamen Almita!). Y eso también es fruto de ese darle espacio para sentir su importancia como persona. Y de forma natural, igual que lo recibió, expresa cariño, con gestos y palabras. Sin dudas, sin vergüenzas.

Y si me tomo al pie de la letra “La Mantita”, ese espacio en el suelo para el juego y el autoaprendizaje, ahí seguimos: en su habitación y en nuestra sala, hay un espacio abierto en el centro para estar en el suelo, en contacto con la tierra, para sentarnos y jugar, hacer “gimnasia”, leer cuentos. Un espacio limitado por las alfombras, que nos hacen sentirnos cómodos y calentitos, apreciándolo.[...]Gracias.

SILVIA“Darle espacio para sentir su importancia como persona”